Dedicatoria: Para aquel que encontré acurrucado, llorando en el jardín
Del colegio, para que sus ilusiones no se apaguen
Y para que siga en el camino de la lucha.
Y para todos aquellos que lograron entender
La dura tarea de la vida.
La historia que contare comienza como todas las historias solo que esta tiene la particularidad de estar presente en la memoria de muchos de ustedes, si, por aquello de los sentimientos, emociones y algo mas…
Ella, cual mariposa volaba y se posaba en diversos árboles,
en algunos tenia mecanismos de adaptación, en otros por el contrario, debía emerger tan pronto como posaba.
Él, cual ceibo firme estaba a la espera de aquellas criaturas naturales que no eran mas que visitas momentáneas, visitas de invierno o visitas de verano, visitas de día o visitas de noche, o tal vez aquellas visitas clandestinas que Zeus tenia deparadas para ellos.
En el olimpo, Venus se divertía con cada ficha que corría en la tierra, aquellas jugadas que hacia, galardonarse de tener el don de correr a su antojo peón, reina, Arfil, o mejor árbol, mariposa, árbol.
Y cual día deparado, cual fecha esperada, cual momento preciso, pasó lo que en el olimpo llaman “la diversión de los dioses” y lo que en la tierra se conoce como “el caos de los hombres”
La mariposa voló y se pose sobre el ceibo, la luz de sus alas tornasol daban un toque mágico a la oscuridad de la noche, el ceibo cual árbol protector, la acogió en sus largas ramas, esperando de ella la ilusión de un nuevo mañana, la luz que alumbra un nuevo camino, la compañía en el túnel y una segunda oportunidad dentro de las pocas oportunidades.
Pero ella como todas las criaturas que emergen de lo natural, que dudan, que esperan, que reciben y que nunca entregan, voló y poso en otro árbol, en otra rama, en otra vida.
ERIKA.
lunes, 17 de noviembre de 2008
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