Todas las cosas tienen un principio y un fin y esta historia no podía ser la acepción, los puntos suspensivos en una relación corren muchos riesgos y como bien todos sabemos puede pasar todo y no puede pasar nada.
Salome era la niña mas linda del colegio, aquella que todos los niños querían besar y la misma que pocas niñas querían de verdad, parecía un muñeca sacada de una fabrica fina y prestigiosa, en su cutis no había ni un solo defecto, pero su alma estaba llena de agujeros producto de un mal amor.
Pensaba que cerrando sus ojos miel y llamando una nube negra podía calmar el dolor, lo que ella no sabia, pero lo entendía, era que no podía conciliar el sueño, cerraba los ojos y todo lo que había vivido venia a su memoria con nostalgia, con tristeza y con melancolía, en las madrugadas sentía que la noche había pasado en vano y se levantaba cansada de una espera que tenia como respuesta una ausencia.
Las hipótesis en su vida eran cada vez mas, tenía su mente llena de preguntas, y para contestarlas entraba en un estado de desolación acompañado del llanto, pensaba que este algún día le quitaría ese dolor, pero volvía a pensar y entendía que las lagrimas se le secarían y sus sentimientos seguirían iguales.
Ella constantemente pensaba en aquella relación tormentosa que había tenido hacia unos meses pero que el tiempo no era el mejor aliado para el olvido como muchas veces había escuchado decir a su mamá, aquella mujer que se había separado del padre de Salome cuando ella apenas era una bebe, y se había encargado por el contrario de inculcar en su hija un odio ilimitado para aquel hombre que la había engendrado, Salome nunca comprendió por que, y ella nunca se lo dijo tampoco.
Bárbara era fuerte, trabajadora y su condición de separada la había convertido con el tiempo en estatua de sal, se arreglaba lo necesario para su trabajo, era amarga, sin ilusiones; mas que las de sus rutinas diarias y el dinero pero ni siquiera ella sabia para que este le serviría, pues muy desde sus adentros sabia que eso no cambiaria en nada su vida, aquella vida que se había encargado de deteriorar cada día mas.
Mientras los profesores del colegio enseñaban ondas, alcoholes, literatura universal y muchas cosas mas, Salome se sentaba en el ultimo puesto de la primera fila y divagaba entre lo que le había sucedido, recordaba los encuentros furtivos con aquel hombre, las mañanas de inasistencia en el cole, las escapadas de su casa, aquellas que apropósito su mamá nunca había detectado, a su memoria llegaban los días que escalo su cuerpo llevándolo a la sima del éxtasis, su cuerpo se había vuelto un templo de homenaje en el frío de la soledad en la que vivía pero ahora el templo no era el de él sino el de ella, hacia un par de meses que se había enterado de que estaba embarazada, esa noticia la aterrorizo y acudió a donde su amado, esperando de él la misma paciencia, comprensión y amor que ella le había proporcionado en todos sus encuentros.
Con lo que ella no contaba era que en la pensión donde se hospedaba este caminante de la vida porque además ella nunca se entero de sus actividades, ahora estaba deshabitada, razón por la cual pregunto al administrador, que respondió sin mirarla a los ojos con una nota sellada.
Ella pensó encontrar una dirección a donde acudir pero su sorpresa fue mayor al encontrar con lapicero rojo una nota que decía “BIENVENIDA AL MUNDO DEL SIDA”
AUTORA: ERIKA.
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